“Bueno; tú no vas a creerme ni palabra de lo
que te voy a contar, pero eso no importa. Contándotelo me libertaré de un grave peso, y me basta.”
-Emilio
El que se enterró, Miguel de Unamuno, pg
69
Cuando leí este
cuento, este párrafo me tocó mucho, y no sé exactamente porque. Creo que me
interesa esta idea de ser aliviado al compartir sus preocupaciones con otra
persona. Emilio ha tenido una experiencia tan extraño y siente la necesidad a
contarlo a alguien. Dice que “me basta” solo a compartir su experiencia. No es necesario
que el otro lo crea, solo que puede compartir. Al compartir se siente que ha
quitado un gran peso de sus hombros. Podemos decir que él se siente oprimido de tener esta secreta porque dice que se sentirá libertado después de
compartirla.
Quiero aplicar
esta idea al dicho, “la confesión es buena para el alma.” Eso no significa que
tenemos que compartir nuestros secretos al sacerdote sino a cualquier persona
sea amigo o familia. Creo que hay millones de ejemplos de este fenómeno. Siento
que todos tienen este deseo a compartir sus secretos a un cierto nivel, solo
algunos son mejores de negarlo. Creo es de un deseo a no sentir aislados, sino
parte del grupo.
Un ejemplo pequeño
de este fenómeno es de un episodio que recientemente vi de “Bones.” Un hombre,
Fin, está saliendo con la hija, Michelle, de la jefa, Cam. Michelle fue a la
universidad en otra ciudad y regresó para pasar el fin de semana con su novio
sin decirlo a su madre. Al final Fin dijo a Cam que Michelle estaba visitando.
En verdad después de decirlo Cam dijo, “Esto ha sido un peso sobre mí.” Él no podía
soportar este secreto. Sé que esta es un ejemplo tan chiquito pero creo que
esto me sirve a mostrar que esta idea aplica a cualquier persona que tenga
secreteos en cualquier situación. (Y me encanta Bones)


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