Thursday, March 7, 2013

Encontrar la felicidad



“Movida por la lastima y el escándalo, mi abuela la exhorto a no volver. La otra le contestó que era feliz y volvió, esa noche, al desierto.”
Historia del guerrero y de la cautiva, pg 51, Jorge Borges

Esta mujer, quien creció en Inglaterra en una manera sumamente decente, estaba feliz en una sociedad donde había “jinetes desnudos, la poligamia, la hediondez y la magia”. ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede encontrar felicidad en un lugar tan diferente de su hogar? Para mí este tiene que ver con los ideas de Carl Jung. Ella tiene dos lados adentro, el lado luz y el lado sombra. El lado luz quizá significa su infancia en un lugar cristiano y refinado. Su lado sombra puede ser el desierto incivilizado. Su lado luz dice que no hay nada bueno en el otro, como vemos con la reacción y palabras de la otra mujer. Borges’ abuela sintió horror por su historia. Jung dice que no podemos ser completos sin aceptar los dos aspectos de nosotros. Ella encontró felicidad en su lado sombra, en el desierto. Creo que eso no fue una jornada fácil, para llegar a ser feliz en una situación así pero ello lo hizo. Ella se casó con un hombre indígena y tenía hijos.  

Estas ideas me hizo a pensar en un hombre real quien hizo casi la misma cosa: encontró felicidad en un lugar incivilizado. Gonzalo Guerrero era un marinero de España que naufragó (shipwrecked) en el año 1511 durante la época de los mayas. Fue capturado por los mayas y esclavizado. Eventualmente él aceptó su situación y fue aceptado por los mayas. Se casó con una mujer maya y tenía hijos. Más él llego a ser respetado en la comunidad. Era cacique y capitán. Cuando Cortés vino a México a conquistarlo, trato de convencer Gonzalo a regresar a la cultura españolas. No tuvo éxito. En verdad Gonzalo luchó contra los españoles por los mayas como general. Gonzalo encontró felicidad en un lugar donde el lado luz dice que no lo hay.
Transformacion de Guerrero
 Para mí estos ejemplos significan que no debemos tener miedo de nuestro lado sombra, sino aceptarlo y tratar de encontrar un balance entre los dos. 

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